
La malaria está causada por un parásito denominado Plasmodium falciparum, el cual es responsable del 85% de todas las infecciones y de casi todas las muertes por la enfermedad. Se sabía que los chimpancés son portadores de otro parásito estrechamente relacionado con el primero, el Plasmodium reichenowi, pero, hasta el momento, la mayoría de los científicos asumía que los dos habían existido de forma separada en humanos y chimpancés durante los últimos cinco millones de años.
Un chimpancé en el Parque Nacional de Mfou, en Camerún / Nathan Wolfe (Global Viral Fore Casting Iniciative)
En Camerún y Costa de MárfilLos investigadores dirigidos por Ayala examinaron varias nuevas cepas del parásito encontradas en muestras de sangre tomadas a chimpancés salvajes de santuarios animales de Camerún y Costa de Márfil durante exámenes rutinarios de salud. El posterior análisis genético relacionó la cepa de un chimpancé con todas las cepas del parásito de la malaria humana a lo largo de todo el mundo. Esta conexión sugiere que un único mosquito podría haber transferido la enfermedad de estos primates a los humanos. Como hay una escasa variedad genética entre las cepas del parásito humano, los científicos creen que la transmisión se produjo en el pasado reciente, en una horquilla de 5.000 a 2 millones de años, aunque el tiempo exacto no ha podido ser determinado.
Según el estudio, los resultados apoyan una hipótesis anterior del doctor Ajit Varki de la Universidad de San Diego, que sugiere que las mutaciones genéticas hicieron a las personas resistentes a la enfermedad de los chimpancés, pero extremadamente sensibles a su forma humana. De igual forma, corrobora la hipótesis anterior de Ayala de que la malaria inició su difusión en todo el trópico y en el mundo hace unos 5.000 años, cuando comenzó la agricultura en África.
«Cuando la malaria se transmite a los seres humanos, se convierte en una enfermedad muy grave a una gran velocidad», explica Ayala. Además, «se ha vuelto resistente a muchos medicamentos», por lo que el biólogo confía en que el nuevo hallazgo «nos acerque al desarrollo de una vacuna». De igual forma, podrá ayudar a conocer cómo se transmiten otras enfermedades infecciosas como el VIH, el Síndrome Respiratorio Agudo, la gripe aviar y la gripe A.
































